Jugar con los niños

Es importante buscar alternativas para que los niños se mantengan entretenidos y superen de la mejor manera esta complicada época.

 

Ideas para jugar con los niños dentro de casa 

  1.  Hacer un bizcochuelo. Prepara un bizcochuelo o cualquier receta casera con los ingredientes que tengas por casa.
  2. Teatro de sombras. Recorta siluetas de cartulina y pégalas en un palo. Saca la linterna y… ¡que se haga la magia!
  3. Grabar un vídeo teatral. Piensa en una idea, elige los personajes y graba una escena, anuncio o sketch divertido.
  4. Jugar al vóley con un globo. Si tienes un globo, ínflalo y armá un partido de en el living.
  5. Recatar algún juego de mesa. El Parchís, el Monopoly, el Scattergories… Desempolva ese juego de mesa que te encantaba y sacá unas risas.
  6. Jugar a gestos o a películas. Un clásico entre los clásicos que siempre funciona.
  7. Pintarse las uñas. Las de las manos, las de los pies… No hace falta que sean del mismo color ni de la manera convencional. ¡Diviértete!
  8. Entrevistar a un famoso. Imagina que entrevistas a un personaje famoso y hazle preguntas divertidas
  9. Esconder mensajes por la casa. Agarra unos Post-it y esconde mensajes sorpresa por la casa; le sacarás una sonrisa a quien los encuentre.
  10. Guerra de almohadas. Nada como una guerra de almohadas para liberar tensiones y reír a carcajadas.
  11. Redecorar tu habitación. Prueba a cambiar los muebles de sitio y a darle un aire nuevo al dormitorio.
  12. Inventar una coreografía. Escoge la canción del momento e inventa una coreografía cañera.
  13. Dibujar retratos. Uno posa y los demás le dibujan. ¿Cuál quedó más gracioso? ¿Cuál se parece más?
  14. Grabar un programa de radio. Imagina que tienes un programa de radio, ¿qué le contarías a tus oyentes? ¿Qué música pasarías? ¡Grábalo y diviértete escuchándolo!
  15. Doblar una película. Reproduce cualquier escena de cualquier película sin sonido y ponle voz. Si el diálogo es un poco absurdo, mejor.
  16. Preparar una mesa bonita. Hoy que tienes tiempo, prepara una mesa bonita. Para el desayuno, la merienda, la cena…
  17. Inventarse una canción. Libera tu sentido del ritmo y compón una canción con sentimiento.
  18. Hacer yoga. Mueve la mesa y convierte el salón en una clase de yoga.
  19. Desfile de disfraces. ¡Todo vale! Abre el armario y juega con combinaciones imposibles.
  20. Jugar a ‘Si fuera…’. Si fueras un animal, ¿quién serías, ¿por qué? ¿Y si fueras un planeta, una comida, una prenda de ropa?
  21. Escribir tu árbol genealógico. Saca papel y lápiz y reproduce el árbol de tu familia tan lejos como puedas llegar.
  22. Hacer un circuito con lapiceros. Saca todos tus lápices y rotuladores y colócalos en el suelo, uno seguido del otro para montar un circuito de coches en el pasillo de casa.
  23. Armar una carpa. Recopila telas y mantas y arma una buena cabaña donde contar historias y comer la merienda.
  24. Escribir un diario. Apunta cada día lo que has hecho. Ahora igual parece poca cosa, pero te gustará leerlo más adelante.
  25. Aviones de papel. Construye aviones de papel tan aerodinámicos como puedas y hazlos volar.
  26. Inventarse una poesía. Saca el poeta que llevas dentro y escribe una bonita poesía. No hace falta que rime.
  27. Jugar al Pictionary. Solo hace falta papel y lápiz. Intenta que los demás descubran lo que dibujas, pero ¡no puedes hablar!
  28. Superhéroes al poder. Cada uno elige un súperpoder y empieza el juego. ¡Imaginación al poder!
  29. Personajes de cuento. Leer un cuento haciendo cada uno la voz de un personaje.
  30. Hacer un collage. Saca las revistas viejas y monta un personaje divertido o un paisaje imposible.
  31. Escribir un cómic. Secciona una hoja en cuadrados y dibuja una tira cómica.
  32. Plantar una lenteja. Toma una lenteja o un garbanzo y plántalo con algodón mojado.
  33. Escribir una carta. Escoge a una persona especial y escríbele una carta. Le encantará recibirla.
  34. Hacer origami. Un barco de papel, un pajarO… Busca ideas y ¡a ver qué sale!
  35. Hacer recortables. Dibuja un personaje, recórtalo y hazle ropa, complementos… La moda en tus manos.
  36. Hacer un picnic en el salón. Prepara un buen picoteo, saca un mantel y monta un picnic en el salón.
  37. Marionetas con medias. Busca alguna media vieja, cósele unos botones a modo de ojos y crea tus propias marionetas.
  38. Desconocidos en la cena. Juega a cenar con tu familia como si ninguno se conociese. ¿De qué hablarían, cómo se tratarían? ¡Divertíos!
  39. Guerra de cosquillas. Por equipos, todos contra todos… ¡Guerra de cosquillas!
  40. Hacer un karaoke. Escoge tu micrófono y a darlo todo.
  41. Sala de cine. Prepara las entradas, las palomitas… ¡incluso podéis montar un cinefórum!
  42. Escondite inglés. Un, dos, tres… ¡Que nadie se mueva!
  43. Lo que me gusta de ti. Cuenta en voz alta o escribe lo que más te gusta de los miembros de tu familia.
  44. Trabalenguas. ¿Cuál es el trabalenguas más difícil que conocés? ¿Lo puedes decir más rápido sin equivocarte?
  45. Imitar posturas. Cada turno es uno el modelo y hay que imitar todo lo que haga. Cuanto más extrañas sean las posturas, ¡más risas!
  46. Tela de araña. Convierte el pasillo en una tela de araña: con cinta, con lana… Hay que atravesarla, ¡pero sin tocarla!
  47. Campamento nocturno. ¿Una noche diferente? Todos a dormir en el salón, cual acampada veraniega.
  48. Crear señaladores. Con papel, cartulina, pegatinas… ¡Un despliegue de medios para crear tu mejor señaladores!
  49. Intercambio de personajes. Cada uno escoge a otro y juega a comportarse como si fuera él. ¡Imposible no reírse!
  50. Historia compartida. Uno empieza y va pasando el turno del narrador.
  51. Dibujos con el pie. ¿Eres capaz de escribir tu nombre con el pie o de dibujar una casa? Quizás te sorprenda… ¡o quizá te dé un ataque de risa! ¡A ver qué sale!
  52. Contar chistes. Seguro que lo has contado mil veces, ¿pero a quién no le gusta un chiste?
  53. Hacer un masaje. Remángate y despliega todas tus dotes para dar el mejor masaje del mundo. ¡Luego te toca recibirlo!
  54. Caras imposibles. Uno tiene que hacer las muecas más grandes que pueda y el resto no puede reírse. ¿Podrán lograrlo?
  55. Construye una catapulta. Toma una cuchara y monta tu propia catapulta con bolas de papel. ¿Quién llega más lejos?
  56. Adivina la canción. No valen las palabras, tararea o escoge una sola sílaba. ¿Qué canción es?
  57. Fotos divertidas. Saca el teléfono y haceos fotos divertidas: saltando, haciendo muecas… ¡Cómo mola verlas después!
  58. Equilibrista. Con una cinta o con lana, camina por encima como si fuera el cable de un equilibrista. ¡No es tan fácil como parece!
  59. Efecto dominó. Saca unas piezas (o libros) que te sirvan para ponerlos en fila y ‘mira qué rápido caen! Cuantos más, mejor.
  60. Mapa del tesoro. Esconde un objeto y sitúalo en un plano dibujado de tu casa. ¿Eres capaz de encontrarlo?
  61. Dibujo colectivo. Haz cualquier garabato en un papel y el siguiente tiene que utilizarlo para dibujar algo con sentido.
  62. Sacapiojos de papel ¡Vuelven los 80! Monta un sacapiojos de papel y descubre qué hay debajo de las solapas.
  63. Las canciones de tu infancia. ¿Quieres vivir un flashback? Recuerda con tus hijos las canciones de tu infancia.
  64. Básquet casero. Una cesta, un cubo… ¡Las canastas están por todas partes! ¿Eres tú el nuevo Ginóbili?
  65. Frío y caliente. Esconde un objeto y encuéntralo moviéndote por el espacio, sabiendo que frío es lejos y caliente es cerca. ¡Cuánto más escondido esté, mejor!
  66. El teléfono descompuesto. Piensa una frase extraña. Ahora pásala a quien tengas a tu derecha, pero dila muy rápido. ¿Qué le llega al último?
  67. Búsqueda del tesoro. Una pista lleva a la otra… ¿Serán capaces de encontrar el tesoro?
  68. Disparates. Uno dice algo, el siguiente le contesta algo que no tiene nada que ver y así sucesivamente. ¡A ver quién aguanta más tiempo sin reírse!
  69. Adivinar personajes. Uno piensa en un personaje y los demás intentan adivinar de quién se trata, pero solo vale responder sí o no. 

Al brindar herramientas para un sano desarrollo emocional y físico de los 0 a los 5 años el tejido neuronal de los niños se esta formando y “por medio del arte se potencia y se generan redes más fuertes en el cerebro” estimulando el aprendizaje de la lectura o las matemáticas, pintar, dibujar o modelar son actividades importantes  para el desarrollo de la percepción, la motricidad fina o la interacción social.

Observar el mundo de una manera diferente permite proponer y generar ciertos recursos, para ver su sensibilidad. Tener la capacidad de abordar una serie de circunstancias que a veces nos deshumanizan” porque  se incentiva  el diálogo, la practicidad y el respeto por el entorno.
Entrando en un juego de interacción, confianza y diversión, se conoce en las expresiones, lo que quieren averiguar de sus hijos.
 Cualquier arte aumenta la capacidad de expresarse, frente a los pequeños que se limitan a las labores escolares. Por ejemplo, un niño puede empezar a plasmar sus pensamientos en un papel y luego verbalizarlos; es decir, compartirlo con su entorno.   Incluso, se aumenta su autoestima y confianza. Los niños reconocen su cuerpo a través del arte, gracias a estrategias como la arteterapia. 
Con este método, consciente o inconscientemente, expresan sus gustos, molestias, sentimientos y frustraciones. La técnica es usada por terapeutas para trabajar en el mundo interior de los chicos.
Arte en casa
• Use diversos materiales de acuerdo con el desarrollo del niño para una exploración temprana: lápices, marcadores, papeles, colores. Luego, cuando esté más grande, puede incursionar en el mundo de la pintura con brochas y pinceles.
• No siempre necesita comprar elementos de trabajo. El cuerpo por sí solo es una estrategia de aprendizaje. La danza y el juego con las sombras permiten crear espacios para que el menor se descubra físicamente.
• Es útil el trabajo con materiales abiertos, que no sean estereotipados y que estimulen la capacidad creadora del niño. Por ejemplo, los elementos reciclados y las piezas que no tienen figuras prediseñadas. Es interesante que el niño construya, cree y potencie su imaginación. (Ver artículo ‘Hecho a mano’, pág. 40). 
 
Las artes escénicas  permiten descubrir desde temprana edad las habilidades para bailar, cantar y actuar.
   
Artes plásticas Es clave brindarles buenas herramientas (papel, lápiz, colores, marcadores) y darles opciones para que elija cómo desea expresarse. Conocer al niño le permite al adulto enfocarse en sus necesidades. Por ejemplo, si quiere encontrar un trazo detallado o firme.  Las artes plásticas fortalecen su trabajo manual y optimizan la coordinación visomotora y visomanual. Trabajar con los colores y las luces permite, además, potenciar la capacidad de atención
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El arte pictórico estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad, y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños. Aprenden un lenguaje diferente y, en ocasiones, terapéutico. 


Con la pintura se potencia el acto de la comunicación con los demás y comunicación con uno mismo. En este sentido es aconsejable que modelen con barro o pinten con dedos para que exista una sensación física unida a la elaboración de sus obras. Poco a poco irán aumentando su confianza y cuando tengan delante de sí una hoja de determinadas dimensiones se irán ajustando a ellas, en una sana disciplina creciente, y disfrutarán eligiendo materiales y colores.

Algunas recomendaciones sobre la pintura infantil

  • Permitiremos que explore por sí mismo, no limitaremos su creatividad. Podemos colocar una serie de materiales en un rincón de la casa: cartulinas, papeles variados, ceras, rotuladores… Al principio no ofreceremos demasiados, iremos introduciéndolos poco a poco a medida que vaya dominando la técnica. Según vayan avanzando en edad podemos incluir tejidos o lienzos.
  • Fundamentaremos su aprendizaje con libros especialmente preparados para pintar que incluyen todas las técnicas, llevarles a visitar exposiciones de diferentes pintores y museos, estos últimos ofrecen talleres y visitas guiadas para niños y familias. 
  • Dedicaremos un tiempo para pintar con él, ensayando especialmente la pintura de dedos, ya que se trata de una técnica que exige cierta supervisión para que no se manche toda la casa.
  • Cuando esté preparado podemos crear un bonito proyecto basado en sus intereses, así fomentaremos también su capacidad de investigación.
  • Cuanto más pequeño sea el niño más fácilmente se introducirá en el arte de la pintura, pues se convertirá en un hábito para él.

 

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