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POTENCIAR LA LECTURA DESDE LA FAMILIA


Publico este artículo a nombre de Eduard Hervás (Psicólogo, eduardhervas@gmail.com), podeís encontrar más artículos suyos en su blog
LEER DESDE LA FAMILIA
Para empezar a hablar de la LECTURA, en relación con vuestras NIÑAS y NIÑOS (hijas, hijos, sobrinas, nietos, conocidos…) partiremos de una idea básica muy importante:
Hay que tener en cuenta que es necesario LEER (TAMBIÉN y ESPECIALMENTE) fuera de la escuela, en la cotidiana cotidianeidad de cada día y en todas las situaciones.
Leer es necesario para que un individuo se desenvuelva en la sociedad, para crecer como persona y para poner en marcha el cerebro. Y el entorno familiar es uno de los factores más importantes a la hora de iniciar a los menores en el aprendizaje de la lectura y para consolidar este aprendizaje. Es por esto que los padres, las madres, los parientes y amigos deben de contribuir a proporcionar un ambiente que estimule la lectura de los menores.
CINCO GRANDES CONSEJOS
Teniendo en cuenta que por poco tiempo que tengamos para estar con ellos siempre hay situaciones de interrelación e intercambio, os propongo en principio cinco grandes consejos:

HABLADLES, DESDE QUE NACEN. Cuantas más palabras escuchen más palabras conocerán, más palabras podrán entender y utilizar en su conversación diaria. Al enriquecer el lenguaje se enriquece también el pensamiento.

ESCUCHADLES. Cuanto más se les escuche y se aprecie lo que dicen, mejor podrán desarrollar patrones de lenguaje apropiados y se sentirán importantes por comunicar lo que sienten, piensan o quieren.



QUE OS VEAN LEER CADA DÍA. Cada vez que lo hacéis estáis desarrollando su aprecio por los libros y por la lectura.

CONTADLES O LEEDLES HISTORIAS, CUENTOS O POESÍAS, CADA DÍA Con ello les estáis familiarizando con un lenguaje más elaborado, que es el instrumento idóneo para su desarrollo intelectual.


AYUDADLES A AUMENTAR SU VOCABULARIO. Estimuladles para que hagan preguntas sobre todo lo que les rodea. Con dos condiciones: que os comprometáis a contestarlas todas en un lenguaje que puedan entender y que les dejéis claro que todas las preguntas son buenas y por preguntar nunca harán el ridículo.


EN LAS SITUACIONES COTIDIANAS CON LOS PADRES
  • Tened la televisión apagada y encendedla para ver un programa concreto. Que lo normal sea tenerla en casa apagada. La televisión, además de distraer la atención impide cualquier otra actividad. Además, se aprende a percibir la realidad como algo cambiante que no necesita de ningún esfuerzo para ser percibido y que dificulta el aprendizaje de la lectura. Porque para leer hay que descifrar con un cierto esfuerzo algo que está quieto en un papel.
  • Desde que son pequeños, mirad con él libros de dibujos y contadles historias. Estad atentos a lo que en cada época les interesa para proporcionarles historias y libros que hablen de ello. Hay libros sobre todas las cosas.
  • Cuando empiecen a leer, ayudadles a elegir libros de su interés. Podéis pedir información y consejo a sus maestros, a los libreros en las librerías o a los bibliotecarios en las bibliotecas.
  • Que os vean disfrutar de un libro, revista o periódico. Comentadles de qué va, qué os ha parecido la lectura e invitadles a participar de ella.
  • Después de que miren o lean un libro hablad sobre él. Que se den cuenta que para vosotros los libros son importante, como lo pueden ser para ellos.
  • Visitad a menudo con ellos la Biblioteca o una Librería. Explicadles cómo y de dónde pueden coger los libros, y dónde deben dejarlos. Dádles tiempo para que los miren, los repasen y los lean, aunque no sepan aún todas las letras.
  • Leed con ellos por lo menos quince minutos al día, todos los días. El mismo libro, periódico o revista o cada cual el suyo. Y valorad estos momentos como verdaderos actos de comunicación y de diversión, nunca como una obligación odiosa.
  • Recitadles poesías infantiles y ayudadles a que las aprendan. Esto ejercitará su memoria además de favorecer que encuentren el ritmo a la literatura y a la vida. Podéis, también, hacer pequeñas rimas entre todos.
  • *Aprovechad el momento en que se acuestan para contarles o leerles cuentos e historias Más tarde, que sean ellos los que las lean y así se acostumbraran a leer unos minutos cada noche.
JUGAR, VIVIR Y LEER: ACTIVIDADES CONCRETAS DE LECTURA EN LAS ACTIVIDADES DE CADA DÍA
  • Cuéntales cuentos e historias o léeselos. Los cuentos contados o leídos y oídos son el primer contacto del niño y la niña con el mundo de las narraciones y de los libros. Cuando cuentas o lees un cuento creas un mundo de fantasía que estimula su imaginación. Aparte de divertir sirven para introducirles un vocabulario nuevo, utilizar nuevas expresiones del lenguaje, aprender a escuchar, a atender, a leer.
  • Las historias que pueden verse en la televisión no sustituyen de ninguna manera a las que tú les puedes contar. La comunicación personal enriquece y da vida a la narración. Las palabras oídas o leídas no van asociadas directamente a ninguna imagen, por lo que provocan un desarrollo libre de la imaginación.
  • Muéstrales diversas formas de literatura a través de los escritos: los cuentos, la poesía; la narración periodística, las instrucciones de los juguetes o de los electrodomésticos, las recetas de cocina, etc. Todo lo que es legible acerca a los niños y niñas a la lectura.
  • Responsabilízale de un calendario de la familia en donde deba registrar y mantener al día los acontecimientos familiares: fiestas, aniversarios, cumpleaños, viajes, excursiones,...
  • Dales la oportunidad de escribir en el ordenador. Quizá empiece por poner vuestros nombres o por copiar frases de su libro preferido.
  • Dejaos notas en casa. Tanto sobre lo que hay que hacer, cómo os sentís o lo que os queréis, con letras, dibujos o pictogramas.
  • Diles que busquen fotos que les gusten en revistas viejas. Que las recorten y pongan títulos a cada una. Que recorten palabras de titulares de periódico o anuncios publicitarios y las pegue en una libreta y hagan dibujos en relación con esas palabras
  • Cuando estés leyendo, omite una palabra de vez en cuando y plantea un juego: pídeles que digan la palabra que falta y que encaje con el significado de la frase.
  • Escribe palabras en fichas y pídele que las asocie con dibujos o con objetos en casa. Escribe varias letras en fichas y pide a tu hijo/a que forme palabras
  • Mientras preparas la comida, pídeles que te ayuden leyendo partes de la receta o confeccionando un menú especial de fiesta.
  • Recorta tiras cómicas del periódico y pídeles que coloquen las viñetas en el orden correcto y que te cuenten la historia.
  • Pregúntales qué palabras querrían aprender. Escríbelas en fichas y haz que tu las coloquen por orden alfabético ó por temas en una caja especialmente preparada para ello.
  • Busca momentos para cantarles nanas o canciones. Pídeles que te canten sus canciones infantiles preferidas y que te enseñen las que aprenden en la escuela. Cuando vayáis en el coche será un buen momento para cantar juntos.
  • Antes de que la familia emprenda un viaje, haz que tus hijos colaboren con los preparativos escribiendo una lista de cosas que hay que llevar, leyendo el mapa de la carretera,...
  • Juegos con las historias: Léeles un cuento y pídeles que inventen un nuevo título. O léeles parte del cuento pero omite el final y que ellos lo inventen. O les cuentas el final y que ellos inventen un principio.
  • Pregúntales sobre la parte que prefieren del libro o cuento que acaba de leer y comentadla. Aprovechad para hablar sobre los valores que subyacen: amistad, amor, naturaleza, vida, justicia, etc. Pero sin que parezca una lección de la escuela, como una conversación entre dos personas que se quieren.
  • Hazles preguntas sobre el "porqué” de las cosas, no sólo sobre los cuentos que leen, sino también sobre los incidentes cotidianos de la casa, de la escuela, del barrio o de lo que sale en las noticias de la televisión.
  • Utiliza el periódico como un libro de texto de lectura. Pídeles que localicen determinados artículos en distintas secciones del periódico. O que encuentren en la programación de la televisión su programa favorito.
  • Cuando vayáis a comprar al supermercado, que te ayuden a hacer la lista de la compra, y a comprobar después que vais comprándolo todo.
  • Cuando recibáis cartas de amigos o familiares, que vuestros hijos e hijas lean las partes que les puedan interesar, y’se encarguen también de contestar algunas palabras.
  • Cuando vayáis a la casa de los abuelos aprovechad para que les cuenten historias antiguas de la familia, cuentos y canciones tradicionales. Que saquen las fotos antiguas y las comentáis entre todos.
Al pasear o desplazaros por la calle, leed juntos los carteles de las tiendas, los nombres de las calles, los anuncios publicitarios, etc.

10 consejos para motivar la lectura

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La motivación para la lectura es una asignatura difícil en nuestros días, puesto que los medios audiovisuales han ganado un terreno que anteriormente era su feudo, resulta difícil competir contra dibujos animados y aún más contra videojuegos interactivos. Por este motivo la lectura debe ser promovida y no tan solo en la escuela sino también en casa, puesto que como todos sabemos l@s niñ@s copian los modelos que ven en su casa.
Aquí exponemos una serie de consejops que consideramos clave:
  1. Dejar al niño que elija sus lecturas en función de sus intereses e inquietudes (siempre que el nivel de la lectura sea semejante al suyo). Leer periódicos deportivos es una buena actividad si motiva a nuestr@ hij@ y lo debemos potenciar si es de su interés, aunque debemos potenciar otros tipos de lecturas, ya sean referentes a otros temas de interés como animales, juegos, prensa, etc.
  2. Establecer momentos de lectura conjunta, podemos aprovechar el fin de semana para dedicar un rato para ponernos a leer todos en el salón.
  3. Leerle cuentos o historias, aunque ya los pueda leer por si mismo, nosotros le podemos dar más vida e ilusionar su lectura.
  4. Ejercer de modelo, si nosotr@s leemos ell@s leen.
  5. Visitar periodicamente la biblioteca de nuestro municipio, aprovecharlo para leer, buscar libros nuevos publicaciones que sean de nuestro interés.
  6. Participar en actividades de animación a la lectura de nuestra ciudad, lecturas de cuentos por ejemplo.
  7. Otra forma de motivar resulta establecer un termometro de lectura en algún lugar visible de la casa, donde cada un@ apunte los libros que ha leído. Aunque conviene tener claro que a pesar de que leer mucho es bueno también conviene asegurar que entienden lo que leen.
  8. Facilitarle lecturas con información de aspectos cercanos a él/ella, a veces podemos encontrar leyendas sobre sitios de nuestra ciudad. Asimismo, especialmente cuando son pequeñ@s resulta fácil escribir pequeñas narraciones en las que sean los protagonistas, tal vez es la mejor manera de motivarlos.
  9. Otra manera de leer resulta aprovechar las nuevas tecnologías, especialmente la búsqueda por internet y las enciclopedias informatizadas, estos medios tienen la ventaja de tener el soporte audiovisual y suelen ser más motivadoras y enriquidoras ya que permiten de forma más clara la interacción, al mismo tiempo que podemos enseñar a nuestr@s hij@s a discriminar la información relevante de aquella que no lo és.
  10. Quien sabe tal vez escribiendo un blog conjuntamente sobre los libros que leemos en casa ...
Aquí os dejo un video que creo que resulta muy claro y clave para potenciar la lectura desde casa.
LECTURA


Rúbricas de evaluación de la fluidez lectora

     En Educación Primaria, la evaluación debe apoyar la consecución del aprendizaje en lugar de simplemente medirlo. Este principio básico de la evaluación formativa suele olvidarse con frecuencia, sobre todo cuando se trata de estimar el logro en comprensión lectora (Calero, 20171)
     Entre los componentes esenciales del aprendizaje de la lectura (reconocimiento de palabras, fluidez lectora y comprensión lectora), la fluidez lectora ha sido tradicionalmente una de las destreza que más se ha evaluado y menos se ha enseñado en las escuelas. Y su evaluación se ha basado generalmente en el rendimiento en precisión y velocidad lectora que el estudiante es capaz de mostrar en 1 minuto (Rasinski et al. 20112)
     
     Sin embargo, en el tránsito que  los lectores realizan entre el reconocimiento inicial de palabras y un nivel aceptable de fluidez lectora para llegar a la comprensión del texto, aproximadamente un 25% de ellos no alcanzan a desarrollar la lectura fluida que les facilite entender lo que leen. Una explicación posible de ese tránsito fallido tiene una doble explicación:
a) La escuela suele premiar más el logro en habilidades académicas automáticas que el dominio de los procesos de aprendizaje que promueven tales habilidades. 
b) Como consecuencia, en las aulas de Educación Primaria se ofrecen pocas posibilidades de aprendizaje de procesos de aprendizaje estratégico de fluidez lectora a los lectores iniciales (dimensión cognitiva), y menos aún se les brindan oportunidades para que también valoren el sentido que tiene una lectura fluida para mejorarla (dimensión metacognitiva), a través de procedimientos de evaluación formativa.
     En las últimas entradas en este blog ( ver «Velocidad lectora ≠ Fluidez lectora»«Sabes cómo modelar la lectura fluida de tus alumnos?»«La lectura asistida mejora la fluidez lectora»«La familia y el desarrollo temprano de la fluidez lectora», y «Prácticas de aprendizaje temprano de la fluidez lectora»), hemos hecho para instruir a los alumnos en cómo leer con fluidez, señalando además la necesidad de revisar las prácticas escolares tradicionales de aprendizaje de esta destreza, basadas generalmente en el entrenamiento en lectura veloz.
     Hoy, en la última entrada sobre este mismo tema, quiero ampliar y completar la que escribí con fecha 11-01-2013 «¿Evaluamos la velocidad, o la fluidez lectora?», compartiendo contigo una de las estrategias de coevaluación de la fluidez lectora más recomendadas por la investigación actual: la rúbrica (o matriz de evaluación), un instrumento auténtico de evaluación formativa y de desarrollo metacognitivo.

La Rúbrica, un instrumento de evaluación formativa y de desarrollo metacognitivo del lector

     Como sabemos, el modelo prevalente de evaluación de la fluidez lectora en la escuela sitúa al docente con su cronómetro como único responsable del seguimiento, control y evaluación de un aspecto singular de este aprendizaje: la velocidad lectora. A partir de ahí, el profesorado es el único responsable de emitir juicios acerca del nivel que alcanzan los alumnos. Estos últimos se limita a “correr”, y en muchos casos a “decir el texto”, leyendo generalmente para satisfacer las expectativas y objetivos de lectura de su “profe”, o de su familia.En esa situación, el único mensaje explícito e implícito que el docente transmite al alumno, y que éste procesa oportuna y acríticamente, es que leer velozmente equivale a ser un buen lector y obtener el rendimiento que se le demanda.
¿Un cronómetro,… o mejor una rúbrica para medir la fluidez lectora?
     ¿Qué consecuencias tiene para los lectores de Educación Primaria el recurso a la utilización del cronómetro como único medio de control de la fluidez lectora?  Una, y dramática:  interferir en su capacidad de aporte de pensamiento estratégico durante la tarea lectora. Sin embargo, no es sólo este efecto de disuasión lo que genera que los estudiantes pongan sus recursos cognitivos con casi exclusividad en el logro de la velocidad; sino que además el cronómetro como instrumento de evaluación recurrente va anulando progresivamente su capacidad de controlar y supervisar la comprensión del texto y, en su caso, de poder utilizar estrategias de reparación de la comprensión, como son las de ralentizar o detener la lectura para releer el texto y comprenderlo mejor.
     Algunas preguntas tendríamos que hacernos para analizar de dónde partimos (nuestras ideas previas), y poder así comprender la realidad pedagógica en la que estamos, para así poder elaborar alternativas válidas y fiables de evaluación en este ámbito del aprendizaje. ¡No hay nada mejor que la estrategia de autocuestionarse para comenzar a construir conocimiento sobre lo que nos rodea!
• ¿Es ese un modelo de evaluación válido, fiable y eficiente para que los niños mejoren su fluidez lectora?
• Como docentes, ¿qué decisiones pedagógicas  podemos adoptar a partir de los resultados que obtenemos del uso del cronómetro con aquellos alumnos que «no leen deprisa”?
• ¿Puede considerarse la lectura lenta y reposada un problema de aprendizaje, o de retraso lector?
• ¿Cuándo y con qué criterios válidos, fiables y formativos se decide que un alumno es lento al leer?
• ¿Qué sentido o efecto, tiene construir y divulgar tablas que sitúen el número de palabras X minuto que un alumno de un determinado nivel educativo concreto debe leer, si no es el de generalizar prácticas escolares que desmotivan a un buen número de estudiantes para acercarse a la tarea de comprender un texto?
• ¿Tiene ese modelo de evaluación algún significado para el logro del desarrollo cognitivo o metacognitivo del lector inicial?
     Sería sumamente interesante buscar alguna respuesta coherente a estas preguntas. Me temo que no existen.
     La Rúbrica, por el contrario, se sitúa en un modelo de evaluación formativa, cuya característica esencial es que ofrece retroalimentación, tanto al docente, como al propio alumno acerca de su progreso académico. La idea de una evaluación formativa no sólo debe recoger el hecho de que el profesorado pueda utilizar las evidencias y el resultado de la evaluación para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que también debe implicar a los lectorespara hacerles conscientes de sus puntos débiles y fuertes a través del manejo (en teoría vygotskiana) de herramientas de pensamiento (estrategias) que les enseñen a autoevaluarse y a autorregular su propio aprendizaje. En consecuencia, los estudiantes deberían aprender a controlar su propio rendimiento en fluidez lectora para plantearse nuevos objetivos de mejora.
   Esta herramienta de evaluación formativa se caracteriza por ser un instrumento de autoevaluación de la fluidez lectora que:
• Se utiliza como un recurso de coevaluación y autoevaluación entre alumnos.
• Otorga al estudiante la capacidad de autocontrolar el proceso que sigue para mejorar su fluidez lectora.
• Es un instrumento que no se construye con el objetivo de que los estudiantes controlen su velocidad lectora, sino que se diseña con el objetivo de que los alumnos conozcan cómo leen fluidamente y comprenden lo que leen durante su aplicación.
• Comprende varios descriptores (ver figuras 1 y 2), que explican los diferentes componentes del constructo fluidez lectora, como por ejemplo: lectura expresiva, tono, fraseo adecuado, ritmo lector y comprensión
• El lenguaje de los descriptores debe ser familiar para el alumnado ,y graduarse en función de los diferentes niveles de logro, y expresados en términos de una escala (por ejemplo: Excelente, Bueno, Necesita mejorar) o alternativamente con términos numéricos (4, 3, 2, 1), que al final se pueden sumar para poder determinar una resultado global más concreto en fluidez: (A, B, C; ó niveles Alto, Medio o Bajo).
• Es fácil de utilizar.
• Fomenta el que los lectores adquieran competencia metacognitiva en el seguimiento y control de su nivel de fluidez lectora.
• Su uso frecuente incrementa la regulación del propio proceso de aprendizaje de la lectura fluida.
• Debe formar parte del portfolio individual de lectura de cada estudiante como una muestra más de su competencia ante su profesor o profesora, o sus padres.
     Quienes tenemos experiencia en el uso de rúbricas para desarrollar la fluidez lectora, sabemos que los lectores acostumbrados a utilizarlas, vuelcan, por una parte, sus recursos cognitivos hacia la construcción de la comprensión del texto y, por otra, ponen en juego otros recursos de tipo metacognitivo, que les ayudan a tomar el control, la supervisión y el seguimiento de su competencia en lectura fluida, a partir de los descriptores que las rúbricas incluyen.
Es sorprendente comprobar que muchos de estos estudiantes se caracterizan por su habilidad para saber cuándo hacer una pausa entre las distintas frases que leen, cuándo ralentizar el ritmo de lectura para comprender mejor, cuándo poner énfasis en la lectura de determinadas palabras, cuándo elevar o bajar el tono de voz en la lectura de algunas partes del texto en función de los signos de puntuación, etc, Y lo que es más importante, estos alumnos obtienen buenos resultados en comprensión lectora. Rasinski et al. 2011).

Fases para enseñar a los alumnos a usar las rúbricas

     Antes de entregar una rúbrica a un alumno para que la utilice (una error que frecuentemente se comete) es necesario llevar a cabo un proceso de andamiaje sobre cómo usarla. Aquí sugerimos tres fases a trabajar, durante el tiempo que el docente considere conveniente:
• Modelado inicial del uso de la misma por parte del profesor. Este proceso de modelado debe hacerse de un modo extensivo en el tiempo. Es aconsejable elegir cada vez un descriptor (o un par de ellos como máximo) y sus distintos niveles de logro, para facilitar que el alumnado se familiarice con su significado. Es aconsejable, por tanto, trabajar cada descriptor y sus niveles de logro independientemente. Para tal fin, el docente llevará a cabo la lectura de un texto elegido previamente, y les mostrará el sentido y la realización práctica que tiene dicho descriptor (por ejemplo: “Lee con expresividad”).
• Práctica supervisada de coevaluación por parejas. Tras la elección de un texto corto y adecuado al nivel del alumnado, uno de los dos estudiantes lee todo el texto. Al final, o durante la lectura, el otro consulta la rúbrica y le asigna a su compañero una puntuación que defina, según él, el nivel de logro en el descriptor de fluidez respectivo. Posteriormente, se cambiarán los papeles y el primer alumno será quien ahora realice el papel de evaluador de su otro compañero.
• Puesta en común con todo el grupo, para reflexionar sobre los problemas que los alumnos se hayan encontrado a la hora de interpretar o utilizar los descriptores o los distintos niveles de logro de la rúbrica que se utilice.
     Es necesario señalar algunas sugerencias importantes en el manejo de una rúbrica:
• El estudiante lee un texto, o puede haberlo grabado previamente, que sea adecuado a su nivel lector
• El docente, u otro compañero del estudiante, escucha la lectura que éste está llevando a cabo, o que haya grabado previamente tras haberla entrenado.
• El tiempo de escucha de una lectura no debe sobrepasar los 3 ó 4 minutos.
• Al acabar la audición, o durante la misma, el docente, o el alumno que hace de observador-evaluador, consulta la rúbrica y asigna la puntuación adecuada que se corresponda con el tipo de nivel de desempeño en cada descriptor.

• Por último, se intercambian los papeles, y quien hizo de lector ahora hará de evaluador. Es importante que, quien haya escuchado la lectura, proporcione retroalimentación al estudiante que ha leído, señalándose aquellos descriptores que, según su criterio, caracterizan la lectura que ha hecho. Estas observaciones ayudarán, tanto al lector como al compañero que está evaluando, a mejorar el control sobre sus propios desempeños y su conocimiento de la tarea.

Ejemplos de rúbricas y recursos online para construirlas

     A continuación, presentamos 2 ejemplos de rúbricas, y un recurso online que puede facilitar al docente la posibilidad de construir y diseñar rúbricas para distintas asignaturas.
• El primero ejemplo de rúbrica ha sido elaborado por Víctor Solis, un docente de “The Magellan International School” en Austin, Texas, un centro que ofrece un programa de inmersión en español. ¡Gracias por autorizarnos su publicación en este blog!
Esta rúbrica puede utilizarse con alumnado de los primeros cursos de Educación Primaria, y abarca cuatro descriptores: expresión, ritmo de lectura, precisión en el reconocimiento de palabras y comprensión del texto. Destacar, que los niveles de logro se representan con cuatro dibujos que ejemplifican el proceso de nacimiento de un pollito, lo que bien podría representar el desarrollo de una destreza cognitiva y metacognitiva tan importante para muchos estudiantes de los cursos iniciales, como es el caso de la fluidez lectora.
                                                Rúbrica de evaluación de la fluidez lectora. ©comprension-lectora.org. 
• El segundo ejemplo de rúbrica, lo publicamos recientemente en la entrada “¿Evaluamos la velocidad, o la fluidez lectora?”. Consta de cinco descriptores, con una escala de valoración de logro con cuatro alternativas.Esta rúbrica puede usarse con alumnado de cursos intermedios y superiores de Educación Primaria, y ofrece la posibilidad de cuantificar la puntuación de cada alumno y la del grupo-clase.
                                   Rúbrica de evaluación de la fluidez lectora. ©comprension-lectora.org. 
     Finalmente, Rubistar es un recurso online que ofrece a los docentes una herramienta gratuita para ayudarles a crear y diseñar rúbricas personalizadas, no sólo para el ámbito del desarrollo de la lectura, sino también para otras áreas del aprendizaje.

 

 

 

Pienso mucho en el significado de belleza, a quien no le impresiona lo bonito, a quien no le gusta lo bonito, quien no disfruta de la belleza. Es innegable que todos ,en cualquier nivel, buscamos lucir pero ante todo hay diferentes gustos. En diferente nivel a todos se nos eriza la piel al encontrar algo que nos altera nuestros sentidos, y la belleza pues se ve. Pero también se puede sentir, oler, saborear, pero el tema aquí es la belleza física. Comparar un flor marchita con una que está brotando es ilógico, se tendría que comparar el esplendor de cada una, pero no se trata de comparar solo de disfrutar las cualidades de cada una. Ahora, en las personas siempre existirá esa predilección a la belleza obviamente me refiero a lo externo, ya de sobra sabemos que lo que cuenta es el conjunto. Desde pequeño siempre viví o sufrí esa elección o talvez no elección por no ser bonito, sufría mucho pues le daba mucha importancia, a quien de pequeño no le gusta ser elegido, y en mi sociedad estaba muy marcado o está muy marcada esa distinción. Lo bonito gusta, y es así. En mis elecciones también quedo incrustada esa huella de lo bonito pues es cierto, y quien no escoge lo mejor. Ahora entiendo que en conjunto todas nuestras cualidades compensan las otras y pues depende mucho de lo que hagamos y como busquemos nuestra perfección, el gustarnos pues es lo único que tenemos. No hay cambio de avatar, está la elección de gustarnos más de buscar ser lo que queremos pero como todo en la vida es un sacrificio, es dedicarse a ser mejores y me refiero en todos los aspectos. No solo existe la belleza física por suerte, hay mucho más y al entender eso nos liberamos de un sufrimiento innecesario. Pero es importante la apariencia pues habla mucho de cuanto nos queremos, del tiempo que dedicamos a cuidarnos, pues como pretendemos amar a alguien más si no nos queremos. Es bonito encontrar personas que generan un cambio de ideales, que buscan romper estereotipos incrustados en nuestra sociedad y que tengan claro como nos perjudica como seres humanos, de aquí a muchos años cambiaran las cosas y solo quedaran aquellos ideales que se mantengan como en otros comentarios veré de que manera cambio mi manera de pensar con mi experiencia. 

 

 


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